jueves, 26 de mayo de 2016

NO CULPES AL KARMA DE LO QUE TE PASA POR GILIPOLLAS -Laura Norton-

SINOPSIS


Si estás leyendo estas líneas  es que te ha llamado la atención el título. ¿Te gustaría decírselo a alguien?¿Serías capaz de decírtelo a ti mismo? Y lo más importante: ¿te gustaría mantener durante un buen rato la sonrisa que se te ha quedado en la cara? Pues esta es tu novela. Te podríamos contar con más o menos gracia de qué va la cosa, para que te hicieras una idea: que si la protagonista, Sara, es muy maja, que si tiene un trabajo muy interesante (es plumista, ¿a que nunca lo habías oído?), que si es un pelín obsesiva y alérgica a los sobresaltos... Por supuesto, la vida se le complica y se encuentra con que su piso se convierte en una especie de camarote de los hermanos Marx cuando en la misma semana se meten a vivir con ella su padre deprimido, su hermana rebelde y su excéntrico prometido y, sobre todo, el novio al que lleva mucho tiempo sin ver... Pero mejor no te lo contamos porque te gustará leerlo. Lo único que necesitas saber es que, desde el título, te garantizamos unas cuantas horas de descacharrante diversión como hacía tiempo que no disfrutabas.



RESUMEN

Sara ha terminado sus estudios de Química y ha  conocido a Roberto y han iniciado una relación. Ella tiene claro desde niña que lo que le gusta son las plumas. Ha visto desde niña como su abuela trabajaba con ellas y la entusiasmaba. “Mi abuela tenía una tienda de corte y confección en el barrio de Malasaña, en la calle Velarde, a unos metros de la plaza Dos de Mayo. Era un local enorme, con una gran cristalera que daba al exterior, un suelo de cerámica de colores, estanterías de madera de roble que cubrían de arriba abajo.” “Conseguía transformar un pedazo de fieltro en un sombrero exquisito. O cómo con cuatro plumas convertía una pequeña estructura cónica en un tocado espectacular. Sin duda lo que más me fascinaba era verla trabajar con las plumas. Plumas de lechuza, de avestruz, de perdiz, de faisán, de pavo real, de ave del paraíso, plumas de periquito, de tucán, plumas de gorrión o de jilguero.” Decide seguir sus pasos y abrir la vieja tienda como taller para elaborar complementos con plumas, estaba decidida y sería una famosa plumista…, bueno eso ya no era tan fácil. La tienda se llamará Ave del Paraíso que era el nombre que siempre le hubiera gustado a su abuela poner a su tienda, si los tiempos hubieran sido otros.

Después de unos años de mucho esfuerzo sus amigos David y Chusa le proponen que sea ella quién haga los complementos para el pase de moda que están preparando. El trabajo se le acumula, su novio Roberto vuelve desde París tras casi un año de haberse marchado a pasar unos días con ella. Su hermana una joven y cotizada modelo regresa casa con la noticia de que va a casarse… a casarse con un cantante de rock que es ni más ni menos que… y para colmo sus padres están muy decididos a divorciarse.

Tras una extravagante discusión familiar tanto la hermana y su novio, como su padre se marchan a vivir con ella, el desastre se avecina. La llegada de su novio Roberto con un amigo hacen que esa casa esté a punto de estallar en mil pedazos…

OPINION

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, es la primera novela de la escritora Laura Norton. Esta novela ya la había leído hace unos años y me gustó mucho. Aunque parezca que lo más llamativo y original sea el título la trama es de lo más rocambolesca. 

He vuelto a leerla y he decidido hacer esta reseña porque hace poco me enteré que están rodando la película y que se estrenará en los cines españoles en el mes de Noviembre. Siempre me ha gustado descubrir las historias en los libros antes que en los cines y para quienes no la conocierais quería animaros a leerla.

La historia es simplemente entretenida, divertida y muy fácil de leer, vamos que es de las que no sueltas el libo hasta que no lo has terminado (o eso es lo que a mí me pasó) tiene puntos bastantes cómicos y terminas riendo a carcajadas. Espero que la película tenga esa esencia y podamos pasar un rato de lo más divertido en nuestras butacas, porque yo no me la pierdo… 




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